CONSULTA PSICOLÓGICA ESPECIALIZADA

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El estrés es la respuesta fisiológica, emocional y conductual que experimenta una persona ante situaciones que percibe como amenazantes o desafiantes para su bienestar. Hans Selye, pionero en su estudio, lo definió en los años 30 como el “síndrome general de adaptación”, compuesto por tres fases: alarma (activación del sistema nervioso simpático y liberación de adrenalina), resistencia (el cuerpo intenta adaptarse) y agotamiento (si el estrés se prolonga, aparecen problemas de salud).

No todo estrés es negativo: el eustrés (estrés positivo) nos motiva y mejora el rendimiento (por ejemplo, antes de una presentación importante). El distrés (estrés negativo) genera ansiedad, irritabilidad, insomnio y problemas físicos como dolores de cabeza o hipertensión.

En la vida moderna, fuentes comunes incluyen el trabajo, las relaciones, las finanzas y la sobrecarga de información. El estrés crónico está relacionado con trastornos como depresión, ansiedad, enfermedades cardiovasculares y debilitamiento del sistema inmune.

Estrategias de manejo: ejercicio físico, técnicas de relajación (respiración diafragmática, meditación), organización del tiempo y búsqueda de apoyo social. Modelos actuales como el de Lazarus y Folkman destacan la importancia de la valoración cognitiva: no es la situación en sí, sino cómo la interpretamos lo que determina si nos estresa.

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